Catolicismo

Mateo, capítulo 5

1. Guardáos bien de hacer vuestras obras buenas en presencia de los hombres, con el fin de que os vean: de otra manera no recibiréis su galardon de vuestro Padre, que está en los cielos.
2. Y así cuando das limosna, no quieras publicarla á son de trompeta, como hacen los hipócritas en las synagogas, y en las calles ó plazas, a fin de ser honrados de los hombres. En vendad os digo, que ya recibieron su recompensa.
3. Mas tú cuando des limosna, haz que tu mano izquierda no perciba lo que hace tu derecha;
4. para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que vé lo mas oculto, te recompensará en público .
6. Tú, al contrario, cuando hubieres de orar, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora en secreto á tu Padre; y tu Padre, que vé lo mas secreto, te premiará en público.
7. En la oracion no afecteis hablar mucho, como hacen los gentiles, que se imaginan haber de ser oidos á fuerza de palabras.
8. No querais pues imitarlos; que bien sabe vuestro Padre lo que habeis menester, antes de pedirselo.
9. Ved pues como habeis de orar : Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el Tu nombre.
10. Venga el tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así tambien en la tierra.
11. El pan nuestro de cada dia dánosle hoy.
13. Y no nos dejes caer en la tentacion. Mas libranos de mal. Amen.
14. Porque si perdonais á los hombres las ofensas que cometen contra vosotros, tambien vuestro Padre celestial os pordonará vuestros pecados.
15. Pero si vosotros no perdonais á los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará los pecados.
16. Cuando ayuneis, no os pongais carilrisles como los hipócritas; que desfiguran sus rostros, para mostrar á los hombres que ayunan. En verdad os digo, que ya recibieron su galardon.
17. Tú, al contrario, cuando ayunes, perfuma Tu cabeza, y lava bien tu cara ,
18. para que no conozcan los hombres que ayunas, sino únicamente Tu Padre, que está presente á todo, aun lo que hay de mas secreto: y Tu Padre, que vé lo que pasa en secreto, te dará por ello la recompensa
19. No querais amontonar tesoros para vosotros en la tierra, donde el orin y la polilla los consumen; y donde los ladrones los desentierran, y roban.
20. Atesorad mas bien para vosotros tesoros en el cielo, donde no hay orin, ni polilla que los consuma; ni tampoco ladrones que los desentierren, y roben.
21. Porque donde está Tu tesoro, allí está tambien tu corazon.
23. Mas si tienes malicioso ó malo tu ojo, todo Tu cuerpo estará oscurecido. Que si lo que debe ser luz en Tí, es tinieblas, las mismas tinieblas ¿cuán grandes serán?
24. Ninguno puede servir á dos señores; porque ó tendrá aversion al uno, y amor al otro; ó si se sujeta al primero, mirará con desden al segundo. No podeis servir á Dios y á las riquezas.
25. En razon de esto os digo, no os acongojeis por el cuidado de hallar qué comer para sustentar vuestra vida, ó de dónde sacaréis vestidos para cubrir vuestro cuerpo. Qué ¿no vale mas la vida, ó el alma, que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26. Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valeis vosotros mucho mas sin comparacion que ellas?
27. Y ¿quién de vosotros á fuerza de discursos puede añadir un codo á su estatura?
28. Y acerca del vestido, ¿ á que propósito inquietaros? Contemplad los lirios del campo cómo crecen y florecen; ellos no labran, ni tampoco hilan.
29. Sin embargo yo os digo, que ni Salomon en medio de toda su gloria se vistió con tanto prímor como uno de estos lirios.
30. Pues si una yerba del campo, que hoy es ó florece, y mañana se echa en el horno, Dios así la viste; ¿cuánto mas á vosotros hombres de poca fé?
31. Así que no vayais diciendo acongojados: ¿Dónde hallarémos que comer y beber? ¿Dónde hallarémos con que vestirnos?
33. Así que, buscad primero el reino de Dios y su justicia; y todas las demas cosas se os darán por añadidura.
34. No andeis pues acongojados por el dia de mañana; que el dia de mañana harto cuidado traerá por sí: bástale ya á cada dia su propio afan ó tarea.
36. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes volver blanco o negro ni un solo cabello.
37. Pero que su lenguaje sea: «Sí» o «No». Lo que se dice de más viene del Maligno.
38. Han aprendido que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente».
39. Pero Yo les digo que no hagan frente al malvado; al contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
40. Y al que quiera llevarte a juicio para quitarte la túnica, entrégale también el manto.
41. Y si alguien quiere obligarte a caminar mil pasos, camina con él dos mil.
42. Da al que te pida, y no evites al que quiera pedirte un préstamo.
43. Han aprendido que se dijo: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo».
44. Y Yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldicen, hagan el bien a quienes los odian, y oren por quienes los maltratan y los persiguen,
45. para que sean hijos de su Padre que está en los cielos; pues Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y hace caer Su lluvia sobre justos e injustos.
46. Si aman a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
47. Y si solo saludan a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo hasta los paganos?
48. Ustedes, pues, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice