Tamaño del texto
Catolicismo
Lección 99

Cada noche, en el mirador, sumergíamos juntas nuestras miradas en el azul profundo sembrado de estrellas de oro.

Extracto

¡Con qué dulzura recuerdo nuestras conversaciones de entonces! Cada noche, en el mirador, sumergíamos juntas nuestras miradas en el azul profundo sembrado de estrellas de oro. Me parece que recibíamos gracias muy grandes. Como dice la Imitación: «Dios se comunica a veces en medio de un vivo resplandor, o bien, dulcemente velado bajo sombras o figuras». Así se dignaba manifestarse a nuestros corazones; ¡pero qué transparente y ligero era ese velo! La duda no habría sido posible; la fe y la esperanza ya abandonaban nuestras almas: el amor nos hacía encontrar en la tierra a Aquel que buscábamos.

Fuente Historia de un alma, parte 1, capítulo 5, §8 · 📖 Leer el pasaje completo

✨ Para meditar hoy

Según santa Teresa de Lisieux, las noches pasadas con su hermana Celina contemplando las estrellas estaban tan llenas de Dios que el amor ocupaba ya el lugar de la fe y de la esperanza: Lo encontraban en la tierra. Esta noche, mira el cielo unos instantes con alguien a quien amas, o pensando en esa persona, y da gracias a Dios por ese lazo.

Recibir cada día una lección de esta enseñanza por correo o Telegram

Me inscribo gratis →
💬 Hacer una pregunta sobre esta enseñanza