Tamaño del texto
Extracto
¡Y bien! Se oye elogiar a un hombre y se lo ama enseguida, aunque esté ausente. ¿Acaso el amor pasa de la boca del panegirista al corazón del oyente? No; pero el amor de uno enciende el amor del otro. Se ama al objeto de la alabanza cuando se está seguro de que esta brota del corazón y de que el afecto la inspira.
Fuente Confesiones, libro cuarto, capítulo XIV, §1 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, cuando oímos a alguien elogiar a una persona con un amor sincero, empezamos a amarla también: el amor de uno enciende el amor del otro. Hoy, habla sinceramente bien de una persona ausente delante de otra.
Recibir cada día una lección de esta enseñanza por correo o Telegram
Me inscribo gratis →