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Extracto
Recibí, pues, los consuelos de la leche humana. Ni mi madre ni mis nodrizas se llenaban los pechos: pero Tú, Señor, me dabas por medio de ellas el alimento de la infancia, según Tu disposición y el orden profundo de Tus riquezas. También me concedías no querer más de lo que me dabas, y a mis nodrizas, querer darme lo que habían recibido de Ti; pues era por un afecto predispuesto que querían darme lo que Tu opulencia les prodigaba. Para ellas era un bien el bien que de ellas me llegaba, aunque ellas fueran su fuente, no su principio. De Ti, oh Dios, todo bien; de Ti, Dios mío, toda mi salvación.
Fuente Confesiones, libro primero, capítulo VI, §1 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, incluso la leche que lo alimentó de bebé y la ternura de su madre y de sus nodrizas eran dones de Dios que pasaban por ellas: todo bien viene de Él, y quienes nos hacen el bien son sus cauces. Hoy, al tomar una comida, piensa en las personas por quienes te llega ese bien (quienes cultivaron, transportaron, cocinaron) y dales las gracias, de palabra o en tu corazón.
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