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Extracto
¿Qué le diré, Madre mía, de mis acciones de gracias en aquel tiempo y siempre? ¡No hay momentos en que me sienta menos consolada! ¿Y no es muy natural, puesto que no deseo recibir la visita de Nuestro Señor para mi satisfacción, sino únicamente para Su propio deleite? Me represento mi alma como un terreno despejado y le pido a la Santísima Virgen que retire los escombros, que son las imperfecciones; luego le suplico que levante ella misma una amplia tienda digna del cielo y la adorne con sus propios atavíos. Después invito a todos los Ángeles y a los Santos a venir a cantar cánticos de amor. Entonces me parece que Jesús está contento de verse recibido con tanta magnificencia; y yo comparto Su alegría.
Fuente Historia de un alma, parte 1, capítulo 8, §12 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según santa Teresa de Lisieux, no importa sentirse seco o distraído después de la comunión: ella recibe a Jesús no para su propio consuelo, sino para agradarle, y prepara su alma como una tienda que la Virgen María adorna y donde los ángeles cantan. Hoy, comulgues o simplemente reces, prepara interiormente un «lugar» para Dios en ti, dejando a un lado una preocupación, y ofrécele ese momento para Su alegría, sin esperar nada.
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