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Extracto
Jesús se dignó instruirme sobre este misterio. Puso ante mis ojos el libro de la naturaleza, y comprendí que todas las flores creadas por Él son hermosas, que el resplandor de la rosa y la blancura del lirio no restan perfume a la pequeña violeta ni quitan nada a la encantadora sencillez de la margarita. Comprendí que, si todas las pequeñas flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su ornamento primaveral, los campos ya no estarían esmaltados de florecillas. Así sucede en el mundo de las almas, ese jardín viviente del Señor.
Fuente Historia de un alma, parte 1, capítulo 1, §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según santa Teresa de Lisieux, que se preguntaba por qué las almas no reciben todas los mismos dones, la naturaleza da la respuesta: la rosa no le quita nada a la violeta ni a la margarita, y cada flor, grande o pequeña, forma la belleza del jardín de Dios. Hoy, en lugar de compararte, fíjate en la belleza propia de una persona muy distinta de ti, y dile lo que aprecias de ella.
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