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Extracto
No se presentan a menudo ocasiones de practicar la fortaleza, la magnanimidad y la magnificencia; pero la dulzura, la templanza, la honestidad y la humildad son virtudes cuya huella deben llevar todos los actos de nuestra vida. Si hay virtudes más excelentes que ellas, no hay ninguna cuyo uso sea más necesario. El azúcar es mejor que la sal; pero la sal se usa con más frecuencia y es más indispensable. Por eso hay que tener siempre una buena y abundante provisión de estas virtudes generales, para poder servirse de ellas casi continuamente.
Fuente Introducción a la vida devota, capítulo primero (46), §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Francisco de Sales, las grandes ocasiones de heroísmo son raras, pero la dulzura, la moderación, la honestidad y la humildad sirven a cada instante: como la sal, menos prestigiosa que el azúcar, dan su sabor a toda la jornada. Hoy, elige una de estas cuatro virtudes y pon una «pizca» de ella en cada uno de tus intercambios, incluso en los más corrientes.
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