Tamaño del texto
Extracto
«Grande eres, Señor, e infinitamente digno de alabanza; grande es Tu poder, y no hay medida para Tu sabiduría». Y eres Tú a Quien el hombre quiere alabar, mísera parte de Tu creación, ser de barro, que lleva consigo su mortalidad y, con ella, el testimonio de su pecado y la prueba elocuente de que Tú, Dios que eres, resistes a los soberbios. ¡Y, sin embargo, quiere alabarte ese hombre, mísera parte de Tu creación! Lo incitas a complacerse en Tus alabanzas, porque nos hiciste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti.
Fuente Confesiones, libro primero, capítulo I, §1 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, al comienzo mismo de sus Confesiones, el ser humano, por pequeño y frágil que sea, fue hecho para Dios: por eso su corazón permanece inquieto mientras no encuentra su descanso en Él. Hoy, cuando sientas agitación o insatisfacción, tómate un minuto para confiársela a Dios y buscar ese descanso en lugar de una distracción más.
Recibir cada día una lección de esta enseñanza por correo o Telegram
Me inscribo gratis →