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Extracto
¡Qué torrente de lágrimas hacían brotar de mi alma, violentamente conmovida, los suaves acentos de Tu Iglesia en aquellos himnos y cánticos celestiales! Entraban por mi oído y vertían Tu verdad en mi corazón; suscitaban en mí los más vivos impulsos de amor; y mis lágrimas corrían: ¡lágrimas saludables!
Fuente Confesiones, libro noveno, capítulo VI · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, en el momento de su bautismo, los cantos de la Iglesia lo conmovían profundamente: su dulzura hacía entrar la verdad de Dios en su corazón y hacía brotar lágrimas felices. Hoy, escucha de verdad un canto o una música que te eleve, sin hacer nada más, y deja que toque tu corazón.
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