Tamaño del texto
Extracto
¡Oh prodigio de Tu ternura para con nosotros! Tú, Señor, Dios mío, que das el ser y la vida a todos los espíritus, Te dignas venir a una pobre alma miserable, y con toda Tu divinidad y Tu humanidad, saciar su hambre. ¡Oh alma feliz, mil veces feliz, la que puede recibirte dignamente, a Ti, su Señor y su Dios, y gustar plenamente la alegría de Tu presencia! ¡Oh, cuán grande es el Señor que recibe! ¡Cuán amable el huésped que posee! ¡Cuán dulce y fiel el compañero, el amigo que se entrega a ella! ¡Cuán hermoso el Esposo que abraza! ¡Cuán noble y digno de ser amado por encima de todo lo que se puede amar y de todo lo que hay de deseable!
Fuente Imitación de Jesucristo, libro 4, capítulo 3, §3 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según la Imitación de Cristo, es un prodigio de ternura: Dios, que da la vida a todos los seres, viene Él mismo en la comunión a saciar al alma más pobre, como un huésped amable, un amigo dulce y fiel. Hoy, acoge a una persona (en casa, en el trabajo o por teléfono) como se acoge a un huésped precioso, con toda tu atención y tu dulzura.
Recibir cada día una lección de esta enseñanza por correo o Telegram
Me inscribo gratis →