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Extracto
¡Qué impulsos me arrastraban hacia Ti esos salmos, y con qué llama me consumían por Ti! Y ardía en deseos de cantarlos a toda la tierra, si fuera posible, para aniquilar el orgullo del género humano. ¿Acaso no se cantan por toda la tierra? ¿Y quién puede sustraerse a Tu calor?
Fuente Confesiones, libro noveno, capítulo IV, §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Agustín, que acababa de convertirse y leía los salmos de David en una casa de campo, esas oraciones lo inflamaban de amor por Dios, hasta el punto de que habría querido cantarlas al mundo entero. Hoy, lee despacio un salmo (por ejemplo, el que comienza «El Señor es mi pastor») y guarda un versículo que te caliente el corazón, para repetirlo durante el día.
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