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Extracto
¿Cómo está su corazón respecto de Dios mismo? ¿Se complace en el recuerdo de Dios? ¿No le queda de él una dulzura agradable? ¡Ah!, dice David, me acordé de Dios y me deleité en ello.
Fuente Introducción a la vida devota, capítulo iv (105), §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según san Francisco de Sales, que cita aquí al rey David, un corazón que ama a Dios encuentra una verdadera dulzura en acordarse de Él, incluso en medio de sus ocupaciones. Hoy, elige dos o tres señales (una alarma, una puerta que cruzas, una taza de café) para pensar en Dios unos segundos, y observa la dulzura que ese recuerdo deja en ti.
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