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Catolicismo
Lección 186

Te bendigo, Padre celestial, Padre de Jesucristo, mi Señor.

Extracto

Te bendigo, Padre celestial, Padre de Jesucristo, mi Señor, porque Te has dignado acordarte de mí, pobre criatura. ¡Oh Padre de misericordia y Dios de toda consolación!, Te doy gracias porque, aunque soy tan indigno de ello, quieres, sin embargo, consolarme algunas veces. Te bendigo por siempre y Te glorifico con Tu Hijo único y el Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos.

Fuente Imitación de Jesucristo, libro 3, capítulo 5, §1 · 📖 Leer el pasaje completo

✨ Para meditar hoy

Según la Imitación de Cristo, el discípulo agradece al Padre que se acuerde de él y lo consuele a veces, no porque lo merezca, sino por pura misericordia. Esta noche, recuerda un consuelo recibido hoy (una palabra, una ayuda, un momento de paz) y di sencillamente: «Gracias, Padre, por acordarte de mí».

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