El Principio del mundo se ha convertido en la madre del mundo.
Desde que se posee a la madre, se conocen sus hijos.
Desde que el hombre conoce a los hijos y conserva a su madre, hasta el fin de su vida no está expuesto a ningún peligro.
Si cierra la boca, si cierra los oídos y los ojos, hasta el término de sus días no experimentará ninguna fatiga.
Pero si abre la boca y aumenta sus deseos, hasta el fin de su vida no podrá salvarse.
Quien ve las cosas más sutiles se llama iluminado; quien conserva la debilidad se llama fuerte.
Si hace uso del resplandor (del Tao) y vuelve a su luz, su cuerpo ya no tendrá que temer ninguna calamidad.
A esto se llama estar doblemente iluminado.
Desde que se posee a la madre, se conocen sus hijos.
Desde que el hombre conoce a los hijos y conserva a su madre, hasta el fin de su vida no está expuesto a ningún peligro.
Si cierra la boca, si cierra los oídos y los ojos, hasta el término de sus días no experimentará ninguna fatiga.
Pero si abre la boca y aumenta sus deseos, hasta el fin de su vida no podrá salvarse.
Quien ve las cosas más sutiles se llama iluminado; quien conserva la debilidad se llama fuerte.
Si hace uso del resplandor (del Tao) y vuelve a su luz, su cuerpo ya no tendrá que temer ninguna calamidad.
A esto se llama estar doblemente iluminado.