Cuando los eruditos superiores han oído hablar del Tao, lo practican con celo.
Cuando los eruditos de segundo orden han oído hablar del Tao, unas veces lo conservan y otras lo pierden.
Cuando los eruditos inferiores han oído hablar del Tao, se burlan de él. Si no se burlaran de él, no merecería el nombre de Tao.
Por eso los antiguos decían: Quien comprende el Tao parece envuelto en tinieblas.
Quien está avanzado en el Tao se parece a un hombre atrasado.
Quien está a la altura del Tao se parece a un hombre vulgar.
El hombre de virtud superior es como un valle.
El hombre de gran pureza parece cubierto de oprobio.
El hombre de mérito inmenso parece aquejado de incapacidad.
El hombre de virtud firme parece carente de actividad.
El hombre sencillo y auténtico parece vil y degradado.
Es un gran cuadrado cuyos ángulos no se ven; un gran vaso que parece lejos de estar acabado; una gran voz cuyo sonido es imperceptible; una gran imagen cuya forma no se percibe.
El Tao se oculta y nadie puede nombrarlo.
Sabe prestar (auxilio a los seres) y conducirlos a la perfección.
Cuando los eruditos de segundo orden han oído hablar del Tao, unas veces lo conservan y otras lo pierden.
Cuando los eruditos inferiores han oído hablar del Tao, se burlan de él. Si no se burlaran de él, no merecería el nombre de Tao.
Por eso los antiguos decían: Quien comprende el Tao parece envuelto en tinieblas.
Quien está avanzado en el Tao se parece a un hombre atrasado.
Quien está a la altura del Tao se parece a un hombre vulgar.
El hombre de virtud superior es como un valle.
El hombre de gran pureza parece cubierto de oprobio.
El hombre de mérito inmenso parece aquejado de incapacidad.
El hombre de virtud firme parece carente de actividad.
El hombre sencillo y auténtico parece vil y degradado.
Es un gran cuadrado cuyos ángulos no se ven; un gran vaso que parece lejos de estar acabado; una gran voz cuyo sonido es imperceptible; una gran imagen cuya forma no se percibe.
El Tao se oculta y nadie puede nombrarlo.
Sabe prestar (auxilio a los seres) y conducirlos a la perfección.