La sabiduría de la Torah se divide en dos partes:
I. La sabiduría de lo visible, que nos permite conocer los deberes del cuerpo y de sus miembros; estos comprenden no solo todas las obligaciones prácticas, tanto morales como religiosas, sino también todas las obligaciones y limitaciones físicas de una vida buena y moral.
II. Los Deberes del corazón y del espíritu: deberes que conciernen al pensamiento y al sentimiento, y cuyo cumplimiento tiene lugar por entero en las profundidades ocultas del corazón y del alma humanos; tal es la sabiduría de lo invisible.
Los deberes del corazón y del espíritu tienen todos sus raíces en la razón humana y, como ciertos deberes corporales, serían reconocidos como obligatorios incluso sin revelación.
I. La sabiduría de lo visible, que nos permite conocer los deberes del cuerpo y de sus miembros; estos comprenden no solo todas las obligaciones prácticas, tanto morales como religiosas, sino también todas las obligaciones y limitaciones físicas de una vida buena y moral.
II. Los Deberes del corazón y del espíritu: deberes que conciernen al pensamiento y al sentimiento, y cuyo cumplimiento tiene lugar por entero en las profundidades ocultas del corazón y del alma humanos; tal es la sabiduría de lo invisible.
Los deberes del corazón y del espíritu tienen todos sus raíces en la razón humana y, como ciertos deberes corporales, serían reconocidos como obligatorios incluso sin revelación.