1. Cántico de las ascensiones. Hacia Ti elevo mis ojos, oh Tú que resides en los cielos.
2. Mira: así como los ojos de los esclavos están vueltos hacia la mano de su amo, así como los ojos de la sierva se dirigen hacia la mano de su señora, así están vueltos mis ojos hacia el Eterno, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
3. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros, pues por demasiado tiempo hemos estado hartos de desprecio.
4. Por demasiado tiempo nuestra alma ha estado harta de las burlas de quienes confían en su prosperidad, del desdén de los opresores arrogantes.
2. Mira: así como los ojos de los esclavos están vueltos hacia la mano de su amo, así como los ojos de la sierva se dirigen hacia la mano de su señora, así están vueltos mis ojos hacia el Eterno, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
3. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros, pues por demasiado tiempo hemos estado hartos de desprecio.
4. Por demasiado tiempo nuestra alma ha estado harta de las burlas de quienes confían en su prosperidad, del desdén de los opresores arrogantes.