Oigo la melodía de Su flauta y no puedo contenerme:
La flor se abre, aunque no sea primavera; y ya la abeja
ha recibido su invitación.
El cielo truena y relampaguea, las olas se alzan en mi
corazón,
La lluvia cae; y mi corazón anhela a mi Señor.
Adondequiera que sube y baja el ritmo del mundo, ha llegado mi corazón:
Allí, las banderas ocultas ondean en el aire.
Kabîr dice: «Mi corazón muere, aunque vive».
La flor se abre, aunque no sea primavera; y ya la abeja
ha recibido su invitación.
El cielo truena y relampaguea, las olas se alzan en mi
corazón,
La lluvia cae; y mi corazón anhela a mi Señor.
Adondequiera que sube y baja el ritmo del mundo, ha llegado mi corazón:
Allí, las banderas ocultas ondean en el aire.
Kabîr dice: «Mi corazón muere, aunque vive».