Dime, Hermano, ¿cómo puedo renunciar a Māyā?
Cuando renuncié a atarme cintas, aun así me até la ropa alrededor del cuerpo:
Cuando renuncié a atarme la ropa, aun así cubrí mi cuerpo con sus pliegues.
Así, cuando renuncio a la pasión, veo que la ira permanece;
Y cuando renuncio a la ira, la avaricia sigue conmigo;
Y cuando la avaricia es vencida, el orgullo y la vanidad permanecen;
Cuando la mente se desprende de Māyā y la rechaza, aun así se aferra a la letra.
Kabîr dice: «¡Escúchame, querido Sadhu! Rara vez se encuentra el verdadero camino».
Cuando renuncié a atarme cintas, aun así me até la ropa alrededor del cuerpo:
Cuando renuncié a atarme la ropa, aun así cubrí mi cuerpo con sus pliegues.
Así, cuando renuncio a la pasión, veo que la ira permanece;
Y cuando renuncio a la ira, la avaricia sigue conmigo;
Y cuando la avaricia es vencida, el orgullo y la vanidad permanecen;
Cuando la mente se desprende de Māyā y la rechaza, aun así se aferra a la letra.
Kabîr dice: «¡Escúchame, querido Sadhu! Rara vez se encuentra el verdadero camino».