La espalda se encorva bajo la carga que llevan.
El culto a Dios queda arruinado por la multitud de exégetas a sueldo; a los bribones les gusta el fraude pomposo. No quieren comer una comida ya servida; estropean la leche batiéndola demasiado, una vez formado el suero. Incluso cuando cenan solos, necesitan a toda costa una mesa; son tan exigentes que no saben tomar sus alimentos. Tuka dice: al final, su barniz de devoción los conducirá sin duda al infierno.
El culto a Dios queda arruinado por la multitud de exégetas a sueldo; a los bribones les gusta el fraude pomposo. No quieren comer una comida ya servida; estropean la leche batiéndola demasiado, una vez formado el suero. Incluso cuando cenan solos, necesitan a toda costa una mesa; son tan exigentes que no saben tomar sus alimentos. Tuka dice: al final, su barniz de devoción los conducirá sin duda al infierno.