Tendemos a comer lo que estamos
acostumbrados a comer; volvemos a encontrarnos con
alegre afecto con un amigo que ya hemos conocido.
Nunca nos cansamos de Panduranga; nuestro
deseo de Él no deja de crecer. El deseo de nuestros sentidos
de contemplarlo puede satisfacerse y apaciguarse; pero la
mente continúa meditando en Él para siempre. Tuka dice:
Nos llenamos el estómago, pero seguimos
teniendo hambre.
acostumbrados a comer; volvemos a encontrarnos con
alegre afecto con un amigo que ya hemos conocido.
Nunca nos cansamos de Panduranga; nuestro
deseo de Él no deja de crecer. El deseo de nuestros sentidos
de contemplarlo puede satisfacerse y apaciguarse; pero la
mente continúa meditando en Él para siempre. Tuka dice:
Nos llenamos el estómago, pero seguimos
teniendo hambre.