Concédeme tu abrazo, rebosante de amor; que mi generoso maestro calme mis miembros. Haz llover sobre mí el néctar de Tu mirada. Levántame y pregúntame si tengo hambre o sed; seca mi rostro con tu túnica azafranada. Tómame por la barbilla y acaríciame; agita a mi alrededor hojas de neem y protégeme del mal de ojo. Tuka dice: ¡Muéstrame, oh Padre, alguna bondad de esta clase!
«TUKA dice: Con una fe sin reservas, deposito
mi espíritu desfalleciente a los pies de todos.
«TUKA dice: Con una fe sin reservas, deposito
mi espíritu desfalleciente a los pies de todos.