Es señal de la presencia de Dios que, cuando entra en la casa de un hombre, su virilidad quede aplastada por una piedra. Dios trae consigo la ruina; no deja que nadie permanezca separado de Él. Dios no nos deja enredados en el deseo; no permite que nos alcance la trampa del afecto. Dios no deja que nuestras palabras se enreden ni que la mancha de la mentira nos corrompa. Dios desgarra la red de la ilusión, aniquila el mundo. ¡Miren! Todos estos signos de Su presencia están con Tuka; Dios se ha apoderado de esta morada para hacerla suya.
Hinduismo
Tukaram, Poema 2721
Fuente The Poems of Tukârâma, trad. J. Nelson Fraser et K. B. Marathe, 3 vol., 1909-1915, archive.org — traduction I Choose Peace depuis l’anglais — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice