1. Esposa. Venga, pues, mi Amado á su huerto, y coma del fruto de sus manzanos.—Esposo. Ya he venido á mi huerto, hermana mia esposa ; cogido he ya mi mirra con mis aromas: y he comido mi panal con la miel mia: bebido he mi vino con mi leche: he dicho: Comed vosotros, oh amigos, y bebed, carísimos, hasta saciaros.
2. Esposa . Dormia yo, y estaba mi corazón velando; y hé aquí la voz de mi Amado, que llama, y dice: Abreme, hermana mia, amiga mia, paloma mia, mi inmaculada y purísima: porque está llena de rocío mi cabeza, y del relente de la noche mis cabellos.
3. Y respondíle: Válgame Dios, esposo mio, si ya me despojé de mi túnica, ¿me la he de volver á poner? Lavé mis piés, ¿y me los he de volver á ensuciar?
4. Entónces mi Amado metió su mano por la ventanilla de la puerta probando si la abriria, y á este ruido que hizo, se conmovió mi corazon.
5. Levánteme luego para abrir á mi Amado, destilando mirra mis manos, y estando llenos de mirra selectísima mis dedos .
2. Esposa . Dormia yo, y estaba mi corazón velando; y hé aquí la voz de mi Amado, que llama, y dice: Abreme, hermana mia, amiga mia, paloma mia, mi inmaculada y purísima: porque está llena de rocío mi cabeza, y del relente de la noche mis cabellos.
3. Y respondíle: Válgame Dios, esposo mio, si ya me despojé de mi túnica, ¿me la he de volver á poner? Lavé mis piés, ¿y me los he de volver á ensuciar?
4. Entónces mi Amado metió su mano por la ventanilla de la puerta probando si la abriria, y á este ruido que hizo, se conmovió mi corazon.
5. Levánteme luego para abrir á mi Amado, destilando mirra mis manos, y estando llenos de mirra selectísima mis dedos .
6. Alzé pues la aldaba de mi puerta para que entrase mi amado; pero él se habia ya retirado, y seguido adelante. Mi alma habia quedado desmayada al eco de su voz: le busqué, mas no le hallé: le llamé á voces, y no me respondió.
7. Encontráronme las patrullas que rondan la ciudad, me hirieron, y me lastimaron; y quitáronme mi manto con que me cubria, las centinelas de los muros.
8. Conjuróos, oh hijas de Jerusalem, que si hallareis á mi amado, le noticiéis cómo desfallezco de amor.
9. Amigas de la Esposa. ¿Qué tiene tu amado sobre los demás amados, oh hermosísima entre todas las mugeres? ¿qué hay en tu querido sobre los demás queridos, para que así nos conjures que le busquemos ?
10. Esposa. Mi amado es blanco y rubio: escogido es entre millares de jóvenes.
11. Su cabeza, oro finísimo: sus cabellos largos y espesos como renuevos de palmas , y negros como el cuervo:
7. Encontráronme las patrullas que rondan la ciudad, me hirieron, y me lastimaron; y quitáronme mi manto con que me cubria, las centinelas de los muros.
8. Conjuróos, oh hijas de Jerusalem, que si hallareis á mi amado, le noticiéis cómo desfallezco de amor.
9. Amigas de la Esposa. ¿Qué tiene tu amado sobre los demás amados, oh hermosísima entre todas las mugeres? ¿qué hay en tu querido sobre los demás queridos, para que así nos conjures que le busquemos ?
10. Esposa. Mi amado es blanco y rubio: escogido es entre millares de jóvenes.
11. Su cabeza, oro finísimo: sus cabellos largos y espesos como renuevos de palmas , y negros como el cuervo:
12. sus ojos como los de las palomas que se ven junto a los arroyuelos de aguas, blancas como si se hubiesen lavado con leche, y que se paran á la orilla de corrientes caudalosísimas.
13. Sus mejillas como dos eras de plantas aromáticas, plantadas por hábiles perfumeros: sus lábios, lirios rosados que desfilan mirra purísima:
14. sus manos, de oro, y como hechas á torno, llenas de jacintos: su pecho y vientre como un vaso de marfil guarnecido de zafiros.
15. sus piernas, columnas de mármol, sentadas sobre basas de oro. Su aspecto magestuoso como el del Líbano, y escogido como el cedro entre los árboles.
16. Suavísimo el eco de su voz; y en suma, todo él es envidiable. Tal es mi amado, y ese es mi amigo, hijas de Jerusalem.
13. Sus mejillas como dos eras de plantas aromáticas, plantadas por hábiles perfumeros: sus lábios, lirios rosados que desfilan mirra purísima:
14. sus manos, de oro, y como hechas á torno, llenas de jacintos: su pecho y vientre como un vaso de marfil guarnecido de zafiros.
15. sus piernas, columnas de mármol, sentadas sobre basas de oro. Su aspecto magestuoso como el del Líbano, y escogido como el cedro entre los árboles.
16. Suavísimo el eco de su voz; y en suma, todo él es envidiable. Tal es mi amado, y ese es mi amigo, hijas de Jerusalem.