Padre Eterno, Tu Hijo único, el dulce Niño Jesús, es mío, puesto que me lo has dado. Te ofrezco los méritos infinitos de Su divina Infancia, y Te pido, en Su nombre, que llames a las alegrías del Cielo a innumerables falanges de niños pequeños que seguirán eternamente a este divino Cordero.
Padre Eterno, puesto que me has dado en herencia el adorable Rostro de Tu divino Hijo, Te lo ofrezco y Te pido, a cambio de esta moneda infinitamente preciosa, que olvides las ingratitudes de las almas que Te están consagradas y perdones a los pobres pecadores.
Padre Eterno, puesto que me has dado en herencia el adorable Rostro de Tu divino Hijo, Te lo ofrezco y Te pido, a cambio de esta moneda infinitamente preciosa, que olvides las ingratitudes de las almas que Te están consagradas y perdones a los pobres pecadores.