Catolicismo

Apocalipsis, capítulo 18

2. Y exclamó con mucha fuerza, diciendo: Cayó, cayó Babylonia la grande; y está hecha morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas las aves asquerosas y abominables:
3. por cuanto todas las naciones bebieron del vino irritante ó venenoso de su disolucion; y los reyes de la tierra estuvieron amancebados con ella; y los mercaderes de la tierra se hicieron ricos con el precio de sus regalos ó exceso del lujo.
4. Y oí otra voz del Cielo, que decia: Los que sois del pueblo mio, escapad de ella, para no ser participantes de sus delitos, ni quedar heridos de sus plagas.
5. Porque sus pecados han llegado hasta el cielo , y Dios se ha acordado de sus maldades.
6. Dadle á ella el retorno que os ha dado ella misma; y aun redobládselo segun sus obras: en la taza misma, con que os dió á beber, echadle al doble.
7. Cuanto se ha engreido y regalado, dadle otro tanto de tormento y de llanto, ya que dice en su corazon: Estoy como reina sentada en sólio; y no soy viuda, y no veré duelo.
9. Entonces llorarán, y harán duelo sobre ella los reyes de la tierra, que vivieron con ella amancebados, y en deleites, al ver el humo de su incendio;
10. puestos á lo lejos por miedo de sus tormentos, dirán: ¡Ay, ay de aquella gran ciudad de Babylonia, de aquella ciudad poderosa! ¡Ay, en un instante ha llegado tu juicio!
11. Y los negociantes de la tierra prorumpirán en llantos y lamentos sobre la misma, porque nadie comprara ya sus mercaderías;
12. mercaderias de oro, y de plata, y de pedrería, y de perlas, y de lino delicado, y de púrpura, y de seda. y de escarlata, ó grana, (y de toda madera olorosa, y de toda suerte de muebles de marfil y de piedras preciosas, y de bronce, y de hierro, y de mármol,
13. y de cinamomo ó canela) y de perfumes, y de ungüentos olorosos, y de incienso, y de vino, y de aceite, y de flor de harina, y de trigo, y de bestias de carga, y de ovejas, y de caballos, y de carrozas, y de esclavos, y de vidas de hombres ó de gladiadores.
14. ¡Oh Babylonia! las frutas sabrosas al apetito de tu alma Te han faltado , todo lo sustancioso y espléndido pereció para tí, ni lo hallarás ya mas.
15. Así los traficantes de estas cosas, que se hicieron ricos, se pondrán lejos de ella por miedo de sus tormentos, y gimiendo y llorando,
16. dirán: ¡Ay, ay de la ciudad grande, que andaba vestida de lino delicadísimo, y de púrpura, y de grana, y cubierta de oro, y de piedras preciosas, y de perlas;
17. como en un instante se redujeron á nada tantas riquezas! Y todo piloto, y todo navegante del mar, y los marineros, y cuantos trafican en el mar, se pararon á lo lejos,
18. y dieron gritos viendo el lugar ó el humo de su incendio, diciendo: ¿Qué ciudad hubo semejante á esta en grandeza?
19. Y arrojaron polvo sobre sus cabezas, y prorumpieron en alaridos llorando, y lamentando decian: ¡Ay, ay de aquella gran ciudad, en la cual se enriquecieron con su comercio todos los que tenian naves en la mar; cómo fue asolada en un momento!
20. ¡Oh cielo! regocijate sobre ella, como tambien vosotros ¡oh santos apóstoles y profetas! pues que Dios condenándola ha tomado venganza por vosotros (os ha hecho justicia).
21. Aqui un ángel robusto alzó una piedra como una gran rueda de molino, y arrojóla en el mar, diciendo: Con tal ímpetu será precipitada Babylonia la ciudad grande, y ya no parecerá mas.
22. Ni se oirá en tí jamas voz de citaristas, ni de músicos, ni de tañedores de flauta, ni de clarineros: ni se hallará en tí artífice de arte alguna; ni tampoco se sentirá en tí ruido de atahona;
23. ni luz de lámpara te alumbrará en adelante; ni volverá á oirse en tí voz de esposo y esposa: en vista de que tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y de que con tus hechizos anduvieron desatinadas todas las gentes.
24. Al mismo tiempo se halló en ella la sangre de los Profetas, y de los santos, y de lodos los que han sido muertos en la tierra.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice