Catolicismo

Hechos, capítulo 17

2. Pablo segun su costumbre entró en ella, y por tres sábados continuos disputaba con ellos sobre las Escrituras,
3. demostrando, y haciéndoles ver, que habia sido necesario que el Christo ó Mesías padeciese, y resucitase de entre los muertos; y este Mesías (les decia) es Jesu-Christo, á quien yo os anuncio.
4. Algunos de ellos creyeron, y se unieron á Pablo y á Sílas, y tambien gran multitud de prosélitos y de gentiles, y muchas matronas de distincion.
5. Pero los judíos incrédulos, llevados de su falso zelo, se valieron de algunos malos hombres de la íntima plebe, y reuniendo gente, amotinaron la ciudad; y echáronse sobre la casa de Jason en busca de Pablo y de Sílas, para presentarlos á la vista del pueblo.
6. Mas como no los hubiesen encontrado, trajeron por fuerza á Jason, y á algunos hermanos ante los magistrados de la ciudad, gritando: Ved ahí unas gentes que meten la confusion por todas partes: han venido acá,
7. y Jason los ha hospedado en su casa. Todos estos son rebeldes á los edictos de César, diciendo que hay otro rey, el cual es Jesus.
8. La plebe y los magistrados de la ciudad, oyendo esto, se alborotaron.
9. Pero Jason y los otros, habiendo dado fianzas, fueron puestos en libertad.
10. Como quiera, los hermanos sin perder tiempo aquella noche hicieron partir a Pablo y á Sílas para Berea. Los cuales luego que llegaron, entraron en la synagoga de los judíos.
11. Eran estos de mejor índole que los de Thessalónica, y así recibieron la palabra de Dios con grande ansia y ardor, examinando atentamente todo el dia las Escrituras, para ver si era cierto lo que se les decia.
12. De suerte que muchos de ellos creyeron, como tambien muchas señoras gentiles de distincion, y no pocos hombres.
13. Mas como los judíos de Thessalónica hubiesen sabido, que tambien en Berea predicaba Pablo el Evangelio, acudieron luego allá alborotando, y amotinando al pueblo.
14. Entónces los hermanos dispusieron inmediatamente que Pablo se retirase ácia el mar, quedando Sílas y Timotheo en Berea.
15. Los que acompañaban á Pablo, le condujeron hasta la ciudad de Athénas, y recibido el encargo de decir a Sílas y á Timotheo que viniesen á él cuanto antes, se despidieron.
16. Mientras que Pablo los estaba aguardando en Athénas, se consumía interiormente su espíritu, considerando aquella ciudad entregada toda á la idolatría.
17. Por tanto disputaba en la synagoga con los judíos y prosélitos; y todos los dias en la plaza, con los que allí se le ponian delante.
18. Tambien algunos filósofos de los epicureos y de los estoicos armaban con él disputas, y unos decian: ¿Qué quiere decir este charlatan? Y otros: Este parece que viene á anunciamos nuevos dioses: lo cual decian, porque les hablaba de Jesus y de la resurreccion.
19. Al fin cogiéndole en medio, le llevaron al Areopago, diciendo: ¿Podrémos saber qué doctrina nueva es esta que predicas?
20. Porque te hemos oido decir cosas que nunca habíamos oido; y así deseamos saber a que se reduce eso.
21. (Es de advertir que todos los athenienses, y los forasteros que allí vivian, en ninguna otra cosa se ocupaban, sino en decir ó en oir algo de nuevo.)
22. Puesto pues Pablo en medio del Areopago, dijo: Ciudadanos athenienses, echo de ver que vosotros sois casi nímios en todas las cosas de religion.
23. Porque al pasar, mirando yo las estatuas de vuestros dioses, he encontrado tambien un altar, con esta inscripcion: Al Dios no conocido. Pues ese Dios que vosotros adorais sin conocerlo, es el que yo vengo a anunciaros.
24. El Dios que crió al mundo y todas las cosas contenidas en él, siendo como es el Señor de cielo y tierra, no esta encerrado en templos fabricados por hombres,
25. ni necesita del servicio de las manos delos hombres, como si estuviese menesteroso de alguna cosa, antes bien Él mismo esta dando á todos la vida, y el aliento, y todas las cosas:
26. Él es el quede uno solo ha hecho nacer todo el linage de los hombres, para que habitase la vasta extension de la tierra, fijando el órden de los tiempos ó estaciones, y los limites de la habitacion de cada pueblo,
27. queriendo con esto que buscasen á Dios, por si rastreando. y como palpando, pudiesen por fortuna hallarle, como quiera que no está léjos de cada uno de nosotros.
28. Porque dentro de él vivimos, nos movemos y existimos; y como algunos de vuestros poetas dijeron: Somos del linage ó descendencia del mismo Dios.
29. Siendo pues nosotros del linage de Dios, no debemos imaginar que el Ser divino sea semejante al oro, á la plata, ó al mármol, de cuya materia ha hecho las figuras el arte é industria humana.
30. Pero Dios, habiendo disimulado ó cerrado los ojos sobre los tiempos de esta tan grosera ignorancia, intima ahora á los hombres que todos en todas partes hagan penitencia,
31. por cuanto tiene determinado el dia en que ha de juzgar al mundo con rectitud, por medio de aquel varon constituido por él, dando de esto á todos una prueba cierta, con haberle resucitado de entre los muertos.
32. Al oir mentar la resurreccion de los muertos, algunos se burlaron de él, y otros le dijeron: Te volveremos á oir otra vez sobre esto.
33. De esta suerte Pablo salió de en medio de aquellas gentes.
35. Al hacerse de día, los estrategas enviaron a los lictores, que dijeron: «Pongan en libertad a esos hombres».
36. El carcelero anunció la noticia a Pablo: «Los estrategas han enviado la orden de ponerlos en libertad; salgan, pues, ahora y vayan en paz».
37. Pero Pablo dijo a los lictores: «Después de azotarnos públicamente, sin juicio, a nosotros, que somos romanos, nos echaron en la cárcel, ¡y ahora quieren sacarnos a escondidas! ¡Eso no será así! Que vengan ellos mismos
38. a ponernos en libertad». Los lictores comunicaron estas palabras a los estrategas, que se asustaron al enterarse de que aquellos hombres eran romanos.
39. Fueron, pues, a exhortarlos y los pusieron en libertad, rogándoles que se fueran de la ciudad.
40. Al salir de la cárcel, Pablo y Silas fueron a casa de Lidia y, después de ver y exhortar a los hermanos, partieron.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice