1. Dos dias despues era la Pascua, cuando comienzan los ázymos ; y los príncipes de los sacerdotes, y los Escribas andaban trazando como prender á Jesus con engaño, y quitarle la vida.
2. Mas no ha de ser, decian, en la fiesta, porque no se amotine el pueblo.
5. siendo así que se podia vender en mas de trescientos denarios, y dar el dinero á los pobres? Con cuyo motivo bramaban contra ella.
6. Mas Jesus les dijo: Dejadla en paz, ¿por que la molestais? La obra que ha hecho conmigo, es buena y loable.
2. Mas no ha de ser, decian, en la fiesta, porque no se amotine el pueblo.
5. siendo así que se podia vender en mas de trescientos denarios, y dar el dinero á los pobres? Con cuyo motivo bramaban contra ella.
6. Mas Jesus les dijo: Dejadla en paz, ¿por que la molestais? La obra que ha hecho conmigo, es buena y loable.
7. Pues que á los pobres los teneis siempre con vosotros, y podeis hacerles bien cuando quisiéreis; mas á mí no me tendréis siempre.
8. Ella ha hecho cuanto estaba en su mano: se ha anticipado á embalsamar mi cuerpo para la sepultura, y hacerme en vida este honor.
— 10 Entónces Júdas Iscariote uno de los doce, salió á verse con los Sumos sacerdotes, para entregarles á Jesus.
13. Y Jesus envió á Jerusalem á dos de ellos, diciéndoles: Id á la ciudad, y encontraréis á un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle;
8. Ella ha hecho cuanto estaba en su mano: se ha anticipado á embalsamar mi cuerpo para la sepultura, y hacerme en vida este honor.
— 10 Entónces Júdas Iscariote uno de los doce, salió á verse con los Sumos sacerdotes, para entregarles á Jesus.
13. Y Jesus envió á Jerusalem á dos de ellos, diciéndoles: Id á la ciudad, y encontraréis á un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle;
14. y en donde quiera que entrara, decid al amo de la casa: El Maestro os envía a decir: ¿Dónde está la sala en que he de celebrar la cena de la Pascua con mis discípulos?
16. Fueron pues los dicípulos, y llegando á la ciudad, hallaron todo lo que les habia dicho, y dispusieron las cosas para la Pascua.
17. Puesto ya el sol, fue Jesus allá con los doce.
18. Y estando á la mesa, y comiendo, dijo Jesus: En verdad os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me hará traicion.
19. Comenzaron entónces ellos á contristarse, y á decirle uno despues de otro: ¿Seré yo acaso, Señor?
20. El les respondió: Es uno de los doce, uno que mete conmigo la mano ó moja en un mismo plato.
21. Verdad es que el Hijo del hombre se va ó camina á su fin, como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre, por quien el Hijo del hombre será entregado á la muerte! Mejor sería para el tal hombre, el no haber nacido.
— 22 Durante la mesa, tomó Jesus pan; y bendiciéndole le partió, y diósele, y les dijo: Tomad , este es mi cuerpo.
16. Fueron pues los dicípulos, y llegando á la ciudad, hallaron todo lo que les habia dicho, y dispusieron las cosas para la Pascua.
17. Puesto ya el sol, fue Jesus allá con los doce.
18. Y estando á la mesa, y comiendo, dijo Jesus: En verdad os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me hará traicion.
19. Comenzaron entónces ellos á contristarse, y á decirle uno despues de otro: ¿Seré yo acaso, Señor?
20. El les respondió: Es uno de los doce, uno que mete conmigo la mano ó moja en un mismo plato.
21. Verdad es que el Hijo del hombre se va ó camina á su fin, como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre, por quien el Hijo del hombre será entregado á la muerte! Mejor sería para el tal hombre, el no haber nacido.
— 22 Durante la mesa, tomó Jesus pan; y bendiciéndole le partió, y diósele, y les dijo: Tomad , este es mi cuerpo.
23. Y cogiendo el cáliz, dando gracias se le alargó; y bebieron todos de él.
24. Y al dársele, díjoles: Esta es la sangre mia, el sello del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos.
25. En verdad os digo, que de hoy mas no beberé de este fruto de la vid, hasta el dia en que le beba nuevo en el reino de Dios.
26. Y dicho el himno de accion de gracias, salieron ácia el Monte del olivar.
27. Antes de partir díjoles aun Jesus: Todos os escandalizaréis por ocasion de mi esta noche, segun está escrito : Heriré al pastor, y se decarriarán las ovejas.
28. Pero en resucitando, me pondré á vuestra frente en Galilea, en donde os reuniré otra vez.
24. Y al dársele, díjoles: Esta es la sangre mia, el sello del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos.
25. En verdad os digo, que de hoy mas no beberé de este fruto de la vid, hasta el dia en que le beba nuevo en el reino de Dios.
26. Y dicho el himno de accion de gracias, salieron ácia el Monte del olivar.
27. Antes de partir díjoles aun Jesus: Todos os escandalizaréis por ocasion de mi esta noche, segun está escrito : Heriré al pastor, y se decarriarán las ovejas.
28. Pero en resucitando, me pondré á vuestra frente en Galilea, en donde os reuniré otra vez.
29. Pedro le dijo entónces: Aun cuando fueres para todos los demas un objeto de escándalo, no lo serás para mí.
30. Jesus le replicó: En verdad te digo, que tú, hoy mismo en esta noche, antes de la segunda vez que cante el gallo, tres veces me has de negar.
31. El no obstante se afirmaba mas y mas en lo dicho, añadiendo: Aunque me sea forzoso el morir contigo, yo no te negaré. Y lo mismo decian todos los demas.
32. En esto llegan á la granja llamada Gethsemaní. Y dice á sus discípulos: Sentáos aquí mientras que yo hago oracion.
33. Y llevándose consigo á Pedro, y á Santiago, y á Juan, comenzó á atemorizarse y angustiarse.
34. Y díjoles: Mi alma siente angustias de muerte: aguardad aquí, y estad en vela.
35. Y apartándose un poco adelante, se postró en tierra; y suplicaba que, si ser pudiese, se alejase de él aquella hora.
30. Jesus le replicó: En verdad te digo, que tú, hoy mismo en esta noche, antes de la segunda vez que cante el gallo, tres veces me has de negar.
31. El no obstante se afirmaba mas y mas en lo dicho, añadiendo: Aunque me sea forzoso el morir contigo, yo no te negaré. Y lo mismo decian todos los demas.
32. En esto llegan á la granja llamada Gethsemaní. Y dice á sus discípulos: Sentáos aquí mientras que yo hago oracion.
33. Y llevándose consigo á Pedro, y á Santiago, y á Juan, comenzó á atemorizarse y angustiarse.
34. Y díjoles: Mi alma siente angustias de muerte: aguardad aquí, y estad en vela.
35. Y apartándose un poco adelante, se postró en tierra; y suplicaba que, si ser pudiese, se alejase de él aquella hora.
36. ¡Oh Padre, Padre mio! y decia, todas las cosas te son posibles, aparta de mí este cáliz; mas no sea lo que yo quiero, sino lo que tú.
37. Viene despues á los tres, y hallólos dormidos. Y dice á Pedro: ¿Simon , tú duermes? ¿aun no has podido velar una hora?
38. Velad y orad, para que no caigais en la tentacion. El espíritu á la verdad está pronto (es esforzado), pero la carne es flaca.
39. Fuése otra vez á orar, repitiendo las mismas palabras.
40. Y habiendo vuelto, los encontró de nuevo dormidos, (porque sus ojos estaban cargados de sueño) y no sabian qué responderle.
42. Levantáos de aquí, y vamos; que ya el traidor está cerca.
— 43 Estando todavía hablando, llega Júdas Iscariote uno de los doce, acompañado de mucha gente, armada con espadas y con garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes, por los Escribas y por los Ancianos.
37. Viene despues á los tres, y hallólos dormidos. Y dice á Pedro: ¿Simon , tú duermes? ¿aun no has podido velar una hora?
38. Velad y orad, para que no caigais en la tentacion. El espíritu á la verdad está pronto (es esforzado), pero la carne es flaca.
39. Fuése otra vez á orar, repitiendo las mismas palabras.
40. Y habiendo vuelto, los encontró de nuevo dormidos, (porque sus ojos estaban cargados de sueño) y no sabian qué responderle.
42. Levantáos de aquí, y vamos; que ya el traidor está cerca.
— 43 Estando todavía hablando, llega Júdas Iscariote uno de los doce, acompañado de mucha gente, armada con espadas y con garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes, por los Escribas y por los Ancianos.
45. Así al punto que llegó, arrimándose á Jesus, le dijo: Maestro mio, Dios le guarde; y besóle .
46. Ellos entónces le echaron las manos, y le aseguraron.
47. Entre tanto uno de los circunstantes (Pedro) desenvainando la espada, hirió á un criado del Sumo sacerdote, y le cortó una oreja.
48. Jesus empero, tomando la palabra, les dijo: ¿Como si yo fuese algun ladron, habeis salido á prenderme con espadas y con garrotes?
49. Todos los dias estaba entre vosotros enseñando en el Templo, y no me prendisteis. Pero es necesario que, se cumplan las Escrituras.
51. Pero cierto mancebo le iba siguiendo envuelto solamente con una sábana ó lienzo sobre sus carnes; y los soldados le cogieron.
52. Mas él soltando la sabana, desnudo se escapó de ellos.
53. Jesus fue conducido á casa del Sumo sacerdote, donde se juntaron todos los principales sacerdotes, y los Escribas, y los Ancianos.
46. Ellos entónces le echaron las manos, y le aseguraron.
47. Entre tanto uno de los circunstantes (Pedro) desenvainando la espada, hirió á un criado del Sumo sacerdote, y le cortó una oreja.
48. Jesus empero, tomando la palabra, les dijo: ¿Como si yo fuese algun ladron, habeis salido á prenderme con espadas y con garrotes?
49. Todos los dias estaba entre vosotros enseñando en el Templo, y no me prendisteis. Pero es necesario que, se cumplan las Escrituras.
51. Pero cierto mancebo le iba siguiendo envuelto solamente con una sábana ó lienzo sobre sus carnes; y los soldados le cogieron.
52. Mas él soltando la sabana, desnudo se escapó de ellos.
53. Jesus fue conducido á casa del Sumo sacerdote, donde se juntaron todos los principales sacerdotes, y los Escribas, y los Ancianos.
55. Mientras tanto los príncipes de los sacerdotes, con todo el concilio, andaban buscando contra Jesus algun testimonio, para condenarle á muerte, y no le hallaban.
56. Porque dado que muchos atestiguaban falsamente contra Él, los tales testimonios no estaban acordes, ni eran suficientes para condenarle á muerte.
57. Comparecieron en fin algunos que alegaban contra Él este falso testimonio:
58. Nosotros Le oimos decir: Yo destruiré este Templo hecho de mano de los hombres, y en tres dias fabricaré otro sin obra de mano alguna.
59. Pero tampoco en este testimonio estaban acordes.
61. Jesus empero callaba, y nada respondió. Interrogóle el Sumo sacerdote nuevamente, y Le dijo: ¿Eres Tú el Christo ó Mesías, el Hijo de Dios bendito?
62. A esto le respondió Jesus: Yo soy; y algun dia veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la magestad de Dios, y venir sobre las nubes del cielo.
56. Porque dado que muchos atestiguaban falsamente contra Él, los tales testimonios no estaban acordes, ni eran suficientes para condenarle á muerte.
57. Comparecieron en fin algunos que alegaban contra Él este falso testimonio:
58. Nosotros Le oimos decir: Yo destruiré este Templo hecho de mano de los hombres, y en tres dias fabricaré otro sin obra de mano alguna.
59. Pero tampoco en este testimonio estaban acordes.
61. Jesus empero callaba, y nada respondió. Interrogóle el Sumo sacerdote nuevamente, y Le dijo: ¿Eres Tú el Christo ó Mesías, el Hijo de Dios bendito?
62. A esto le respondió Jesus: Yo soy; y algun dia veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la magestad de Dios, y venir sobre las nubes del cielo.
63. Al punto el Sumo sacerdote rasgando sus vestiduras, dice: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?
64. Vosotros mismos habeis oido la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron por reo de muerte.
65. Y luego empezaron algunos á escupirle, y tapándole la cara, dábanle golpes, diciéndole: Profetiza, ó adivina quién te ha dado; y los ministriles le daban de bofetadas.
— 66 Entre tanto, hallándose Pedro abajo en el patio, vino una de las criadas del Sumo sacerdote;
67. y viendo á Pedro que se estaba calentando, clavados en él los ojos, le dice: Tú tambien andabas con Jesus nazareno.
68. Mas ello negó, diciendo: Ni le conozco, ni sé lo que te dices. Y saliéndose fuera al zaguan cantó el gallo.
69. Reparando de nuevo en él la criada, empezó á decir á los circunstantes: Sin duda este es de aquellos.
64. Vosotros mismos habeis oido la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron por reo de muerte.
65. Y luego empezaron algunos á escupirle, y tapándole la cara, dábanle golpes, diciéndole: Profetiza, ó adivina quién te ha dado; y los ministriles le daban de bofetadas.
— 66 Entre tanto, hallándose Pedro abajo en el patio, vino una de las criadas del Sumo sacerdote;
67. y viendo á Pedro que se estaba calentando, clavados en él los ojos, le dice: Tú tambien andabas con Jesus nazareno.
68. Mas ello negó, diciendo: Ni le conozco, ni sé lo que te dices. Y saliéndose fuera al zaguan cantó el gallo.
69. Reparando de nuevo en él la criada, empezó á decir á los circunstantes: Sin duda este es de aquellos.
71. Aquí comenzó á echarse maldiciones, y á asegurar con juramento: Yo no conozco á ese hombre de que hablais.
72. Y al instante cantó el gallo la segunda vez. Con lo que se acordó Pedro de la palabra que Jesus le habia dicho: Antes de cantar el gallo por segunda vez, tres veces me habrás ya negado. Y comenzó á llorar amargamente.
72. Y al instante cantó el gallo la segunda vez. Con lo que se acordó Pedro de la palabra que Jesus le habia dicho: Antes de cantar el gallo por segunda vez, tres veces me habrás ya negado. Y comenzó á llorar amargamente.