1. Otra vez se puso á enseñar cerca del mar; y acudió tanta gente, que le fue preciso subir en una barca y sentarse en ella dentro del mar, estando todo el auditorio en tierra á la orilla.
3. Escuchad: haced cuenta que salió un sembrador á sembrar.
3. Escuchad: haced cuenta que salió un sembrador á sembrar.
10. Cuando se quedó solo, los que lo rodeaban, junto con los Doce, le preguntaron acerca de la parábola. 11. Él les dijo: «A ustedes se les ha dado conocer el misterio del reino de Dios; pero para aquellos que están fuera, todo se anuncia en parábolas, 12. para que mirando con sus ojos no vean, y oyendo con sus oídos no entiendan: no sea que se conviertan y obtengan el perdón de sus pecados». 13. Añadió: «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo, entonces, entenderán todas las parábolas? 14. El sembrador siembra la palabra. 15. Los que están junto al camino son aquellos en quienes se siembra la palabra y, apenas la han oído, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en sus corazones. 16. Asimismo, los que reciben la semilla en terreno pedregoso son aquellos que, apenas oyen la palabra, la reciben con alegría; 17. pero no tienen raíces en sí mismos; son inconstantes: cuando sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la palabra, sucumben enseguida. 18. Los que reciben la semilla entre espinos son aquellos que escuchan la palabra; 19. pero las preocupaciones del mundo, el engaño de las riquezas y las demás codicias, entrando en sus corazones, ahogan la palabra, y no da fruto. 20. Finalmente, aquellos en quienes la semilla cae en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto: treinta, sesenta y cien por uno».
21. Decíales tambien: ¿Por ventura se trae ó enciende una luz para ponerla debajo de algun celemin, ó debajo de la cama? ¿no es para ponerla sobre un candelero ?
24. Decíales igualmente: Atended bien á lo que vais á oir. La misma medida que hiciéreis servir para los demas, servirá para vosotros, y aun se os dará con creces.
26. Decia asimismo: El reino de Dios viene á ser á manera de un hombre que siembra su heredad,
24. Decíales igualmente: Atended bien á lo que vais á oir. La misma medida que hiciéreis servir para los demas, servirá para vosotros, y aun se os dará con creces.
26. Decia asimismo: El reino de Dios viene á ser á manera de un hombre que siembra su heredad,
30. Y proseguia diciendo: ¿A qué cosa compararemos aun el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le representarémos?
33. Con muchas parábolas semejantes á esta les predieaba la palabra de Dios, conforme á la capacidad de los oyentes;
36. Y despidiendo al pueblo, estando Jesus como estaba en la barca, se hicieron con él á la vela, y le iban acompañando otros vários barcos.
37. Levantóse entónces una gran tempestad de viento, que arrojaba las olas en la barca, de manera que ya esta se llenaba de agua.
33. Con muchas parábolas semejantes á esta les predieaba la palabra de Dios, conforme á la capacidad de los oyentes;
36. Y despidiendo al pueblo, estando Jesus como estaba en la barca, se hicieron con él á la vela, y le iban acompañando otros vários barcos.
37. Levantóse entónces una gran tempestad de viento, que arrojaba las olas en la barca, de manera que ya esta se llenaba de agua.
38. Entre tanto él estaba durmiendo en la popa sobre un cabezal. Despiértanle pues, y le dicen: Maestro, ¿no se te da nada que perezcamos?
39. Y él levantándose amenazó al viento, y dijo al mar: Calla tú, sosiégate. Y al instante calmó el viento, y sobrevino una grande bonanza.
39. Y él levantándose amenazó al viento, y dijo al mar: Calla tú, sosiégate. Y al instante calmó el viento, y sobrevino una grande bonanza.