Catolicismo

Mateo, capítulo 7

1. Habiendo bajado Jesus del monte, le fue siguiendo una gran muchedumbre de gentes:
2. en esto, viniendo á él un Ieproso, le adoraba, diciendo: Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme.
3. Y Jesus extendiendo la mano, le tocó, diciendo: Quiero: queda limpio. Y al instante quedó curado de su lepra.
4. Y Jesus le dijo: Mira que no lo digas á nadie; pero vé á presentarte al sacerdote, y ofrece el don que Moysés ordenó , para que les sirva de testimonio.
5. Y al entrar en Capharnaum, le salió al encuentro un centurion, y le rogaba,
6. diciendo: Señor, un criado mío esta postrado en mi casa paralítico, y padece muchísimo.
7. Dícele Jesus: Yo iré, y le curaré.
8. Y le replicó el centurion: Señor, no soy yo digno de que Tú entres en mi casa; pero mándalo con tu palabra, y quedara curado mi criado.
9. Pues aun yo, que no soy mas que un hombre sujeto á otros, como tengo soldados á mi mando, digo al uno: Marcha, y él marcha; y al otro: Ven, y viene; y á mi criado: Haz esto, y lo hace.
10. Al oir esto Jesus mostró grande admiracion, y dijo á los que le seguían: En verdad os digo que ni aun en medio de Israél he hallado fé tan grande.
11. Así yo os declaro, que vendrán muchos gentiles del Oriente, y estarán á la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
13. Despues dijo Jesus al centurion: Véte, y sucédate conforme has creido. Y en aquella hora misma quedó sano el criado.
—14 Habiendo despues Jesus ido á casa de Pedro, vió á la suegra de este en cama, con calentura:
15. y tocándole la mano, se le quitó la calentura: con eso se levantó luego de la cama, y se puso á servirles.
16. Venida la tarde, le trajeron muchos espirituados; y con su palabra echaba los espíritus malignos, y curó á todos los dolienles:
17. verificándose con eso lo que predijo el Profeta Isaias, diciendo : Él mismo ha cargado con nuestras dolencias, y ha tomado sobre sí nuestras enfermedades.
—18 Viéndose Jesus un dia cercado de mucha gente, dispuso pasar á la ribera opuesta del lago de Genezareth.
19. Y arrimándosele cierto Escriba, le dijo: Maestro, yo te seguiré, á donde quiera que fueres.
20. Y Jesus le respondió: Las raposas tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene sobre qué reclinar la cabeza.
21. Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíleme que antes de seguirte, vaya á dar sepultura á mi padre.
22. Mas Jesus le respondió: Sígueme tú, y deja que los muertos, ó gentes que no tienen la vida de la fé, entierren á sus muertos .
23. Entró pues en una barca acompañado de sus discípulos;
24. y hé aqui que se levantó una tempestad tan recia en el mar, que las ondas cubrían la barca, mas Jesus estaba durmiendo.
25. Y acercándose á Él sus discípulos, le deSpertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.
26. Díceles Jesus: ¿De qué temeis, oh hombres de poca fé? Entónces puesto en pié, mandó á los vientos y al mar que se apaciguáran, y siguióse una gran bonanza.
27. De lo cual asombrados todos los Que estaban allí, se decian: ¿Quién es este, que los vientos y el mar le obedecen?
28. Desembarcado en la otra ribera del lago en el pais de los gerasenos , fueron al encuentro de él, saliendo de los sepulcros en que habitaban, dos endemoniados tan furiosos que nadie osaba transitar por Aquel camino.
29. Y luego empezaron á gritar, diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesus Hijo de Dios? ¿Has venido acá con el fin de atormentarnos antes de tiempo?

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice