1. ¡Ay de mí! Estoy como después de la recolección de los frutos del verano,
como después del rebusco de la vendimia:
¡no hay un racimo para comer!
¡ni una de las primeras brevas que mi alma desea!
2. El hombre piadoso ha desaparecido de la tierra,
y ya no hay un justo entre los hombres.
Todos acechan para derramar sangre;
cada uno caza a su hermano y le tiende una red.
3. Para hacer el mal, tienen manos dispuestas;
el príncipe exige, el juez pone precio,
y el grande manifiesta su avidez;
así traman juntos sus intrigas.
4. El mejor de ellos es como un espino;
el más recto, peor que un seto de zarzas.
—El día anunciado por tus centinelas,
el día de Tu castigo ha llegado;
¡ahora quedarán confundidos!—
como después del rebusco de la vendimia:
¡no hay un racimo para comer!
¡ni una de las primeras brevas que mi alma desea!
2. El hombre piadoso ha desaparecido de la tierra,
y ya no hay un justo entre los hombres.
Todos acechan para derramar sangre;
cada uno caza a su hermano y le tiende una red.
3. Para hacer el mal, tienen manos dispuestas;
el príncipe exige, el juez pone precio,
y el grande manifiesta su avidez;
así traman juntos sus intrigas.
4. El mejor de ellos es como un espino;
el más recto, peor que un seto de zarzas.
—El día anunciado por tus centinelas,
el día de Tu castigo ha llegado;
¡ahora quedarán confundidos!—
5. No creas en un amigo,
no confíes en un íntimo;
ante la que reposa sobre tu pecho,
guarda las palabras de tu boca.
6. Porque el hijo trata de necio a su padre;
la hija se rebela contra su madre,
la nuera contra su suegra;
cada uno tiene por enemigos a los de su casa.
7. Pero yo miraré a Yahweh,
esperaré en el Dios de mi salvación;
mi Dios me escuchará.
8. No te alegres por mi causa, enemiga mía;
porque, aunque haya caído, me levantaré;
aunque esté sentada en las tinieblas,
Yahweh es mi luz.
9. Soportaré la ira de Yahweh,
porque he pecado contra Él,
hasta que tome en sus manos mi causa
y establezca mi derecho;
Él me sacará a la luz,
contemplaré Su justicia.
10. Que lo vea mi enemiga,
y que la cubra la vergüenza,
ella que me decía: «¿Dónde está Yahweh, tu Dios?»
Mis ojos la contemplarán;
ahora será pisoteada,
como el barro de las calles.
no confíes en un íntimo;
ante la que reposa sobre tu pecho,
guarda las palabras de tu boca.
6. Porque el hijo trata de necio a su padre;
la hija se rebela contra su madre,
la nuera contra su suegra;
cada uno tiene por enemigos a los de su casa.
7. Pero yo miraré a Yahweh,
esperaré en el Dios de mi salvación;
mi Dios me escuchará.
8. No te alegres por mi causa, enemiga mía;
porque, aunque haya caído, me levantaré;
aunque esté sentada en las tinieblas,
Yahweh es mi luz.
9. Soportaré la ira de Yahweh,
porque he pecado contra Él,
hasta que tome en sus manos mi causa
y establezca mi derecho;
Él me sacará a la luz,
contemplaré Su justicia.
10. Que lo vea mi enemiga,
y que la cubra la vergüenza,
ella que me decía: «¿Dónde está Yahweh, tu Dios?»
Mis ojos la contemplarán;
ahora será pisoteada,
como el barro de las calles.
11. Viene el día en que Tus muros serán reconstruidos;
ese día será retirado el decreto.
12. Ese día vendrán hasta ti,
desde Asiria y las ciudades de Egipto,
desde Egipto hasta el río,
de un mar al otro y de una montaña a la otra.
13. El país quedará desolado,
a causa de sus habitantes:
ese es el fruto de sus acciones.
14. Apacienta a Tu pueblo con Tu cayado,
al rebaño de Tu heredad,
que habita solitario en el bosque,
en medio del Carmelo;
que paste en Basán y Galaad,
como en los días antiguos.
15. Como en el día en que saliste del país de Egipto,
le haré ver prodigios.
16. Las naciones lo verán,
y quedarán confundidas por todo su poder;
se llevarán la mano a la boca;
sus oídos quedarán ensordecidos.
17. Lamerán el polvo como la serpiente;
como los reptiles de la tierra,
saldrán aterrorizadas de sus escondrijos;
vendrán temblando hacia Yahweh, nuestro Dios,
y Te temerán.
ese día será retirado el decreto.
12. Ese día vendrán hasta ti,
desde Asiria y las ciudades de Egipto,
desde Egipto hasta el río,
de un mar al otro y de una montaña a la otra.
13. El país quedará desolado,
a causa de sus habitantes:
ese es el fruto de sus acciones.
14. Apacienta a Tu pueblo con Tu cayado,
al rebaño de Tu heredad,
que habita solitario en el bosque,
en medio del Carmelo;
que paste en Basán y Galaad,
como en los días antiguos.
15. Como en el día en que saliste del país de Egipto,
le haré ver prodigios.
16. Las naciones lo verán,
y quedarán confundidas por todo su poder;
se llevarán la mano a la boca;
sus oídos quedarán ensordecidos.
17. Lamerán el polvo como la serpiente;
como los reptiles de la tierra,
saldrán aterrorizadas de sus escondrijos;
vendrán temblando hacia Yahweh, nuestro Dios,
y Te temerán.
18. ¿Qué Dios es semejante a Ti, que quitas la iniquidad
y perdonas la transgresión
al resto de Tu heredad?
No mantiene para siempre Su ira,
porque Él se complace en hacer misericordia.
19. Volverá a compadecerse de nosotros,
volverá a pisotear nuestras iniquidades.
Arrojarás al fondo del mar todos sus pecados;
20. mostrarás a Jacob Tu fidelidad,
a Abraham Tu misericordia,
que juraste a nuestros padres
desde los días antiguos.
y perdonas la transgresión
al resto de Tu heredad?
No mantiene para siempre Su ira,
porque Él se complace en hacer misericordia.
19. Volverá a compadecerse de nosotros,
volverá a pisotear nuestras iniquidades.
Arrojarás al fondo del mar todos sus pecados;
20. mostrarás a Jacob Tu fidelidad,
a Abraham Tu misericordia,
que juraste a nuestros padres
desde los días antiguos.